Había una vez hace un tiempo un joven llamado Liam, que
vivía en una familia muy humilde. Un día decidió incorporarse en las milicias, luchó en muchas guerras, pero por suerte se
acabaron los enfrentamientos y pudo volver a casa.
Cuando regresó a su hogar le comunicaron la
mala noticia de que su madre había fallecido en los años que estuvo fuera. Su
padrastro, que era una persona muy egoísta, decidió
que el joven no podía quedarse en aquella casa, pues ahora era de su
pertenencia. Le dejo que pasara la noche allí, pero a la mañana siguiente debía
abandonar el lugar.
A la mañana siguiente Liam decidió ir a buscar
trabajo, pues debía mantenerse por sí solo a partir de ahora. Por más
que preguntaba y buscaba no consiguió nada. Decidió probar suerte en la
ciudad de al lado, pero nada, la situación
era la misma. Pasaba el tiempo y seguía sin encontrar trabajo, empezaba a
desanimarse. La gente al principio al decir que había luchado en las milicias
le daban algo de comida, que era con lo que sobrevivía, pero con el paso del
tiempo la gente dejó de ayudarle.
Un día mientras iba caminando por el bosque hacia otra
ciudad para ver si allí conseguía algo, pero decidió parar un rato y descansar,
por lo que se sentó bajo la sombra de
una encina.
De pronto empezó a escuchar una voz, pero por más que miraba no
sabía de dónde procedía, cuando de pronto apareció un duende.
El leprechaun empezó hablar al muchacho, le
dijo que sabía que estaba pasando una mala racha en su vida, pero que no se
preocupara porque él tenía la solución a sus problemas. Si accedía al trato que
le ofrecía conseguiría muchas riquezas, pero el joven como era muy astuto le
preguntó cuál era la condición de esa oferta tan tentadora. El duende le dijo
que si conseguía ganar el trato sería rico, pero si perdía, seguiría siendo
pobre y tendría que irse al bosque y custodiar de por vida una de las vasijas
con monedas de oro y joyas que poseía. El irse a custodiar la vasija conllevaba el no
salir del bosque nunca más, y no tener vida social, pues no podría moverse del
lugar de donde se encontraba escondida.
Al muchacho no le convencía mucho el trato
que le ofrecía el leprechaun por lo que lo rechazó, pero como el duende era tan
listo, empezó a decirle todas las cosas que podría hacer si fuera rico, que con
lo valiente que había sido él en el terreno de batalla como no iba a atreverse
con aquello, que era más sencillo… al final, con gran esfuerzo por parte del
duende, el joven aceptó. Nada más empezar le ofreció un ropaje mágico, que era
idéntico al que llevaba él puesto. De los bolsillos de la chaqueta salían
monedas de oro y podía hacer con ellas todo lo que quisiera. El trato duraría
seis años, por lo que podría conseguir gran fortuna, pero para que no fuera
tan sencillo, el duende puso unas condiciones, que eran:
- No dormir más de un día en el mismo lugar.
- No podía asearse durante los seis años que duraba el trato.
- Tenía que plantar árboles en cada sitio que estuviera.
- No podría quitarse en ningún momento un abrigo de piel de oso. Esta condición le explicó que era para que recordase que si no era capaz de conseguir el trato, viviría para siempre en el bosque como los osos.
A Liam no le parecieron muy duras las
condiciones que el leprechaun le puso, aunque sabía que iba a ser complicado
cumplirlas. Para terminar establecieron que tenían que volver a encontrarse en
el mismo lugar dentro de seis años.
Lo primero que hizo el muchacho fue irse al
lugar más cercano a darse una buena comilona, pues llevaba bastante tiempo sin
comer adecuadamente. Después de ese caprichito metió muchísimas monedas
de oro en el banco, cuando acabó fue en busca de una casa y un carruaje para
disfrutar de esas comodidades cuando acabara todo. Como ya era tarde
decidió dormir allí y seguir a la mañana siguiente.
El joven fue administrando el dinero con
bastante astucia, pues invertía en negocios del campo, en talleres, compraba
posesiones para poder disfrutar de ellas en el futuro…
Durante los primeros
meses a Liam le iba bastante bien, se compró un caballo lo que le permitía
viajar con mayor facilidad de un lugar a otro. Cada vez que ayudaba a alguien o
pagaba en algún sitio, pedía a cambio a esas personas que plantaran un árbol. Con
el paso del tiempo las cosas se iban complicando, empezaba a oler mal, las ropas
comenzaron a desgastarse, el pelaje del abrigo del oso estaba muy sucio… pero
aun así la gente al ver que tenía mucho dinero le aceptaba.
Pero según iban pasando los años su
apariencia iba siendo cada vez más horrorosa, daba miedo verle, pues ya llegó
un momento que no se sabía quién era, porque tenía tanta suciedad encima y
tanta cantidad de pelo que lo único que podía verse de él eran los ojos.
Ya no
era tan fácil el conseguir árboles para plantar, porque los mercaderes
cada vez que lo veían aparecer le echaban a palos, la gente no se fiaba de él y
la única forma que tenía para conseguirlo era dando monedas a mendigos o niños
que vivían en la calle para que le hicieran el favor. Lo mismo le pasaba para poder
dormir, por lo que llegó un momento en el que empezó a dormir en granjas,
establo, corrales... Parecía mentira que con todo el dinero que poseía tuviera
que verse en esas condiciones.
Una de las noches en las que el muchacho
durmió en uno de los graneros, oyó el llanto de una persona, que resultó ser un niño. Le preguntó qué le pasaba, y este le contó que su familia había contraído
una deuda muy grande, con la cual perdería todo lo que tenían, y que estaba desesperado por conseguir dinero y ayudar a su familia. Liam le dijo que no se
preocupara que si el problema que tenía era sólo económico él podría ayudarle
sin problemas, le dio un montón de monedas de oro para que pudiera pagar su
deuda, y le dijo que a cambio tenía que plantar un árbol. A la mañana siguiente
el niño como agradecimiento le dijo que cumpliría lo que pedía y le
invitó a su casa para que pudiera pasar la noche allí y conociera a su familia.
Los dos fueron a la casa del niño, al principio la familia se asustó al ver el aspecto de Liam, y no quería saber nada de él, hasta que el niño explicó lo que hizo por ellos. Entonces sus padres le ofrecieron comida y asearse, aunque a lo segundo el muchacho se negó pues no
podía incumplir las condiciones del duende. Las hermanas del niño eran muy
guapas, pero la pequeña era la más hermosa. La hija mayor no aguantaba que aquel monstruo estuviera en la casa, por lo que el trato hacia él no era
muy agradable, en cambio la hija más pequeña y los padres fueron muy amables, pues eran conscientes que si no fuera por la ayuda de ese extraño sus vidas se hubieran truncado por completo.
El que la hija pequeña reaccionara así gustó mucho al muchacho por lo que entregó un trébol de adorno que llevaba, el cual partió por la mitad, y le dijo que se quedara una de las partes, que cuando volviera a la casa, le entregaría la otra mitad, y decidirían qué hacer.
El niño quiso continuar la penitencia junto con el joven, pero este le dijo que no podría ser posible, pues tenía que seguir sólo, pero si quería ayudarle, la mejor manera de hacerlo era plantando un árbol cada día. No era lo que niño tenía en mente cuando decidió ayudarlo, pero aceptó y eso fue lo que hizo.
El joven siguió haciendo lo mismo durante el
tiempo que le quedaba de reto, ayudaba a la gente, a cambio ellos plantaban
árboles. Mientras ese tiempo iba escondiendo dinero por los lugares, hacía
mercaderías usando a otra gente en su lugar, para seguir creando riquezas.
Por fin llegaba el gran día, se iba acabar el
reto. Pudo conseguir un caballo, con el que pudo llegar al lugar que había
acordado encontrarse el leprechaun y él. Al duende le sorprendió ver que
durante todo ese tiempo fue capaz de cumplir todas las condiciones que
estableció, aunque lo que lo que realmente le cabreaba era el no tener un
guardián para su vasija, y encima había perdido gran parte de su tesoro.
Como había conseguido ganar al leprechaun el
joven muchacho podía quedarse todas las riquezas que había ido creando a lo
largo de todo ese tiempo. Pero antes de irse el chico le dijo al duende que
utilizara su magia y le devolviera el aspecto que tenía cuando se conocieron
hace seis años.
Cuando el duende se fue, el muchacho se montó en su caballo,
fue asearse, comprarse ropaje nuevo y perfumarse. Se dirigió a la casa del
hombre que ayudó con el hermoso carruaje que compró en sus inicios y se
presentó allí. Las hijas al ver aquel joven adinerado y con tan buena
presencia, salieron corriendo a recibirle. Le trataron realmente bien, pues
intentaban a ver si alguna de ellas conseguía captar su atención y poder así
irse con él, pero para la sorpresa de todos ese muchacho tan adinerado sacó la
mitad de un adorno que tenía forma de trébol, todos los que estaban allí no
podían creerse que aquel joven fuera el monstruo que estuvo en su casa tiempo
atrás. El muchacho le preguntó a la hija pequeña si seguía pensando en querer
casarse con él, y ella aceptó encantada. Ambos se casaron y vivieron felices el
resto de sus vidas.
El joven pensó que había ganado al leprechaun, pero realmente el que ganó con todo el trato fue el duende, pues al ir plantando árboles durante su camino había creado un gran bosque en el cuál podría seguir escondiendo sus tesoros para que nadie los encontrase.
El joven pensó que había ganado al leprechaun, pero realmente el que ganó con todo el trato fue el duende, pues al ir plantando árboles durante su camino había creado un gran bosque en el cuál podría seguir escondiendo sus tesoros para que nadie los encontrase.
JUSTIFICACIÓN
El
cuento folklórico que he adaptado de los hermanos Grimm va dirigido a niños de
5 años.
En este
cuento aparecen personajes sobrenaturales, que representan la expresión del
acontecer mágico y del deseo del hombre de transformar e influir en el entorno
según su voluntad.
A estas
edades tienen un dominio de la frase, aprenden muchas palabras nuevas y se
inicia en la comprensión de secuencias narrativas y temporales. A la hora de
contarle los cuentos les interesa más la trayectoria del personaje que el
desenlace en sí. Respecto a la temática le encantan las historias en las que
aparezcan personajes y situaciones fantásticas.
Durante
esta etapa el sentido del tiempo y la dirección lo tienen más desarrollado, por
lo que son capaces de seguir la trama de la historia. Teniendo en cuenta todos
estos aspectos pienso que la adaptación del cuento folklórico es adecuada para
los niños de estas edades.
Para su
uso con niños, la narración debe presentar los acontecimientos de forma
cronológica y lineal. Se deben establecer relaciones de causa-efecto entre las
acciones.
Nosotros
como docentes debemos reivindicar el valor de la literatura folklórica como
recurso lúdico y pedagógico, porque conseguimos estimular la fantasía, la
lógica, el ritmo, el lenguaje, desarrolla la personalidad, libera miedos y
supone un acercamiento al medio físico y social.
A la
hora de llevar a cabo mi adaptación he tenido en cuenta el esquema básico del
cuento, y el simbolismo de los personajes y los motivos
principales que aparecen en la historia.
Algunos
de los cambios que he realizado en mi historia son:
- El joven abandona la casa familiar porque su padrastro le echa porque es muy egoísta, mientras que en el cuento original abandona la casa porque sus hermanos le echan de allí.
- En vez de encontrarse al diablo encuentra a un duende, más concretamente un leprechaun.
- El muchacho en esta adaptación se llama Liam, lo que facilitará a los niños seguir mejor la historia.
- Las condiciones del trato son muy parecidas a las originales, el único cambio es que nuestro protagonista en vez de no poder rezar, lo que tiene que hacer es plantar árboles.
- La duración del trato.
- Cuando llega al granero se encuentra a un niño en vez de a una persona mayor.
- El obsequio que se entregan los jóvenes para acordar el matrimonio en un futuro es un adorno con forma de trébol, en vez de un anillo.
- En el final he suprimido el que las hermanas mueren, porque en esta adaptación no es un dato muy relevante.
BIBLIOGRAFÍA
Pelegrín, A. (2004). La aventura de oir: cuentos tradicionales y literatura infantil. Madrid: ANAYA
Szechet, V. (2015). Características Evolutivas. EducaciónInicial.com. Recuperado de: http://www.educacioninicial.com/EI/contenidos/00/0500/535.ASP
Apuntes Bloque 2 de Literatura Infantil CSEU La Salle
Propp, V. (2011). Morfología del cuento. Madrid: Fundamentos.


Hola Ana,
ResponderEliminarEn primer lugar, te doy la enhorabuena por el cuento que has adaptado, me ha parecido muy interesante.
Para continuar, quería avisarte de que el trabajo no solo consistía en adaptar la historia, sino que también debías justificar el por qué de tus cambios.
Y para concluir, añade la referencia, citando así las páginas web u otros recursos que has utilizado.
Espero que estas aportaciones te ayuden a mejorarlo.
Un saludo
Gracias Samanta por avisarme, pero es que la parte de la justificación todavía no la tenía acabada jejeje
EliminarEstupendas indicaciones.
EliminarHola Ana!
ResponderEliminarMe ha gustado tu cuento, pero te digo un par de cositas, para que las cambies si consideras que es necesario.
Dices que el pacto dura seis años, y mas tarde pone que se encuentran en siete años. También quitaría la palabra cabreaba, porque sinceramente no me parece adecuado, si estamos hablando de una adaptación para niños.
Y por último, como te ha dicho Samanta, faltarían las referencias y una justificación.
Gracias Isabel por tu cosejo, ahora mismo lo modifico ;)
EliminarEstupendo, Isabel.
EliminarHola Ana!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu adaptación, me parece un cuento muy original. A continuación te dejo algunas aportaciones que espero que te puedan servir o que te den alguna idea.
En cuanto a las justificaciones, me gusta mucho como en algunos casos has explicado el por qué de esos cambios para adaptarlo a los niños de 5 años, aunque en algún otro considero que sería interesante saber por qué has decidido cambiar esos aspectos.
Por último, en la frase "El joven abandona la casa familiar porque su padrastro le hecha " ese "hecha" sería sin h, como has puesto a continuación de esa misma frase.
Sigue así, Ana.
¡Enhorabuena!
Excelente, Ana.
EliminarAna, revisa el "hecha" que te comenta tu tocaya.
ResponderEliminarPara que la adaptación sea perfecta, tienes que destacar una de las características del héroe que no has incluido: su generosidad.