lunes, 30 de mayo de 2016

ARTICULO FINAL LITERATURA


A lo largo de esta entrada voy hacer un breve recorrido sobre todo lo visto a lo largo de la asignatura, y algunas reflexiones personales sobre ella.


En el primer tema vimos los aspectos primordiales de la literatura escrita para los niños de Educación Infantil.

La literatura infantil va dirigida para un público en concreto, los niños, pero no significa que por esta razón se empobrezca el género. Los autores lo que hacen cuando escriben para este género es adecuar el lenguaje literario a la capacidad de percepción de los pequeños.

El maestro puede utilizar los textos literarios que selecciona para fomentar el desarrollo del niño, en todos los niveles afectivos ,y del conocimiento característico de cada etapa. La literatura infantil pone a su alcance un gran abanico de posibilidades.

Cuando nos referimos a la literatura infantil, debemos matizar que va dirigida a niños de hasta doce años más o menos. Este género les ayuda aumentar su marco de referencia, pues son capaces de inventar otros mundos, creando así posibles vivencias y personajes con los que puedan compartir anécdotas.

Gracias al estudio de este tema he podido aprender la diferencia que existe entre los tres tipos de textos, que son:
  • ·         No literarios. - aquellos que no tienen función poética, y no tienen función artística.
  • ·         Paraliterarios. - no tienen función artística, pero sí tienen función poética, moral y didácticos.
  • ·         Literarios. - sí tienen función poética.
Teniendo en cuenta estos aspectos he aprendido que no es lo mismo la moraleja que una enseñanza didáctica. 
Con los textos paraliterarios los pequeños extraen conocimientos, mientras que con los literarios extraen sus propios conocimientos.

Una de las características para que un texto sea literario es ser de ficción (toda la fantasía es ficción, pero no toda la ficción es fantasía), por esa razón una historia real es un texto no literario.

A la hora de elegir los textos de autor debemos hacer un pequeño análisis. No nos debemos fijar sólamente en el contenido, tema, estructura, protagonista, valores y contravalores, lenguaje... sino también en los aspecto externo, ilustraciones, tipografía, pues son igual de importantes a la hora de saber si un libro es adecuado o no para un niño. 

No debemos olvidar tampoco la edad del lector cuando hagamos la elección, pues dependiendo de la edad los niños tienen diferentes gustos y características. Este punto es de gran importancia como hemos visto a la hora de desarrollar todas nuestras actividades.


A lo largo del tema dos conocimos los textos folclóricos, cuyas características son el anonimato, la oralidad y la multiplicidad de variantes. Los cuentos folclóricos no pueden ser considerados literatura para niños, sino literatura de grupo o de familia. La función principal de esta manifestación literaria es ser lúdica.

Al introducir el folclore en la escuela, hacemos que el niño viva la palabra que ha perdurado en el tiempo, llenándolo así de afectividad la comunicación. Con el folclore somos capaces de incorporarles tanto en su cultura como en otras. La diferencia que podemos encontrar entre los textos folclóricos y los textos de autor, es que uno ha sido creado para contar, y el otro para leer.

En este tema hemos aprendido que no es lo mismo moraleja que enseñanza moral. La moraleja se manifiesta al final del relato, mientras que en la enseñanza moral se puede encontrar en distintos lugares de la historia, y cada uno puede interpretarla según su realidad.

Cuando estemos leyendo cuentos a nuestros alumnos no debemos explicar, pues lo que estaremos haciendo será moralizarles. Deben ser ellos mismo quienes expliquen lo que les ha transmitido un texto. También podremos realizar títeres en el aula, favorecen la interiorización del argumento, conceptos, vocabulario, y lo mejor de todo, motiva a nuestros estudiantes.

Estos cuentos son manifestaciones simbólicas de los sueños e ilusiones del pueblo. Suele aparecer un personaje sobrenatural, que representan aconteceres mágicos y el deseo de las personas por transformar su entorno. En nuestro futuro como docentes debemos crear fórmulas de entradas y de salida cuando contemos estos cuentos folclóricos.

En la narración, los acontecimientos deben presentarse de forma cronológica y lineal, donde se establecen relaciones de causa y efecto entre las acciones.

La literatura folclórica que hoy en día conocemos, se hubiera perdido si no fuera por ciertas personas que se han interesado por ellas. A lo largo del tema hemos visto varios autores, que se encargaron de:
  • ·         Recopilar. – son transcriptores de textos que la gente del pueblo contaba, prefieren ser fieles a la narración originaria. Estos textos son los idóneos para trabajar en el aula, porque respetan la tradición cultural.
  • ·         Adaptar. – reflejan la filosofía de la época en la que se realice. No son recomendables en Educación Infantil, porque tienen carácter moralizante, aunque si decidimos hacerlo, no tenemos que contar la moraleja. Si realizamos una adaptación podemos cambiar los personajes o el lugar donde sucede la acción, pero lo que nunca debemos modificar es el hilo conductor.
  • ·         Versionar. – toman prestado cuentos folclóricos y elaboran sus propias creaciones.

Aunque parezca fácil eso de adaptar un cuento cualquiera a niños pequeños, he de decir que no es tan sencillo como parece. Lo primero que no debemos olvidar, es que nunca modificaremos la esencia de la historia, sino terminaremos creando una historia nueva basada en la primera. 

Aunque parezca mentira, finalmente conseguí hacer una adaptación guardando la estructura y dándole un toque personal. 


Durante el tema tres vimos diferentes técnicas que podemos utilizar en un futuro en la hora del cuento, como son por ejemplo los cuentacuentos, la narración con libro y la lectura. Incluso vimos los aspectos que debemos tener en cuenta cuando las realicemos.

En el cuentacuentos tenemos que aprender a narrarlos, pues no podemos ayudarnos de libros. En esta técnica no se utilizan ilustraciones, porque el receptor las crea en su imaginación. Para poder manejar bien esta destreza el maestro debe estudiar un puñado de cuentos cada año y así conseguirá saber un montón de historias, que le permitirá no estar desprevenido a la hora del cuento.

La técnica de la narración con libro es muy parecida al cuentacuentos(porque no se lee). En esta técnica lo que realmente hacemos es contar la historia con el apoyo de las imágenes. El profesor debe conocer la historia de antemano para poder transmitirla con sus propias palabras e interactuar continuamente con los receptores.

Es importante trabajar la lectura con los niños porque les atraen las letras, y quieren conocer ese código. Es fundamental que escuchen y entiendan los cuentos que se les leen, acaban de descubrir la lectura y por lo que desean aprovechar su descubrimiento.

Definitivamente, el objetivo de la literatura no es enseñar cosas, ni tampoco comprender todo el cuento que se narra, porque los más pequeños no lo van a entender. La primera vez pueden poner atención en los dibujos, en la segunda en los colores… se necesitan varias lecturas para comprender bien la historia.  Por ese motivo se les lee y cuentan los cuentos muchas veces, para que puedan entenderla y porque ellos mismos lo solicitan.

En mi opinión pienso que en el primer ciclo es más adecuado contar que leer, porque centras la atención del niño a través de la narración de las ilustraciones.

Se puede llegar a pensar que la comprensión se reduce si no somos capaces de utilizar estos recursos, pero esto no es así. La comprensión depende del texto, que esté bien elegido y oralizarse como se habla, sin sobreactuar.  Aunque es verdad que no es tan sencillo contar un cuento a los niños como muchas personas piensan, pues lo experimentamos en clase con la actividad que realizamos junto con los compañeros. Es verdad que hay cuentos que dan más juego que otros a la hora de contarlos, pero la dificultad está en que tienes que prestar atención a muchos aspectos a la vez (énfasis, ritmo, pausas, voces...), claro que todo sale más fluido si se va practicando.

Durante el cuarto tema pudimos aprender cómo crear textos con y para los niños de Infantil. La principal dificultad que se puede encontrar para ejecutar la creación literaria un docente es que sus alumnos no saben escribir. El crear textos para niños, no es complicado, siempre y cuando tengamos en cuenta que el argumento debe ser cercano a los niños, y que debe responder a sus intereses. La estructura, como ya hemos mencionado con anterioridad, será sencilla, lineal y reiterativa. Cuando el docente crea textos con los niños, se convierte en el mediador de la actividad, fomenta la creatividad y la fantasía. La creación debe ser colectiva y oral. Podemos crear diferentes estilos, como son la prosa, el verso o la dramatización.

La prosa es el género más similar a nuestra forma de hablar, es la más habitual para crear literatura.  Cualquier alumno de Infantil habrá inventado alguna vez historias y cuentos libremente, por lo tanto, se sentirá cómodo trabajando con este género.

Si lo que preferimos es crear textos en verso, debemos saber que no es necesario rimar, ya que así conseguimos liberar el verso, y lo llenamos de función poética a partir de los diferentes recursos literarios.

En cambio, en la creación dramática, nos resulta más complicado encontrar textos que puedan ser representados por los niños. Por este motivo, lo mejor es crear pequeñas obras personalizadas para el grupo.

Si queremos plasmar nuestro texto en verso o en prosa, podemos crear un libro conjunto con la clase. Y claro está lo hicimos en clase. Creamos los tres tipos de textos que acabo de explicar, pensaba que no sería capaz de escribir un texto en verso, pero para mi sorpresa lo conseguí. En esta actividad fabrique un libro que trataba sobre Hansel y Gretel, pero no era la historia que todo el mundo conoce, sino que lo ambienté en New York y en pleno siglo XXI. Reconozco que al principio cuando se planteó esta actividad estaba nerviosa, porque por un lado me gustaba la idea, pero por otro estaba súper perdida de cómo llevarla a cabo. Finalmente el resultado no fue tan malo, en verdad el cuento que fabriqué quedó bastante chulo (no es porque lo haya hecho yo).

En el último tema de nuestra asignatura, pudimos aprender autónomamente cómo crear nuestra biblioteca de aula. Aunque parezca obvio, este espacio debe tener un espacio propio, estar bien estructurado y tener una buena organización. Luego cuando se pone en práctica muchas veces estas obviedades se nos olvidan. 

La actividad realizada en este bloque se hizo en grupo. Me gustó que el último trabajo de la asignatura se hiciera con otros compañeros en conjunto, pues así también cambiamos la forma de trabajar.


Como se puede ver hemos aprendido bastantes cosas, que realmente al principio de la asignatura no tenía ni idea. Pero este recorrido no lo hemos hecho solos, pues gracias a los comentarios tanto de la profesora como de los compañeros he podido interiorizar mejor los conceptos. Es cierto que al principio de la asignatura estaba un poco recelosa, pero poco a poco Irune ha conseguido que fuera enganchándome más a la literatura infantil. Un día haciendo limpieza por casa, encontré los libros que tenía cuando era bien pequeña, y como podréis imaginar, muchos de ellos fueron "analizados". 

Muchas gracias por sumergirnos en un mundo tan desconocidos para muchos de nosotros.



5. Elaboración de un rincón de lectura para un aula de infantil de segundo ciclo.

Esta actividad la hemos elaborado de forma grupal Ana Mª Sánchez, Carolina Rodríguez y Mª Ángeles Gómez.

La biblioteca es un elemento indispensable e insustituible en el marco general del proceso de enseñanza-aprendizaje. Podemos justificar su utilización por los esfuerzos que se realizan para cuidar su organización y su funcionamiento, permite crear en el niño un interés por la lectura, fomenta la investigación, aprende a respetar y cuidar los libros y a potenciar y fomentar su lenguaje oral y escrito.

Gracias a esta disposición, podemos llevar a cabo narraciones orales que facilitan la futura comprensión lectora. De ahí la importancia de la motivación prelectora.
Es un elemento que ayuda a los alumnos en su iniciación lectora y en la formación de sus primeros hábitos.

Tener una biblioteca en el aula, aporta un carácter inmediato, cercano y personal a la hora de utilizarla. Es importante que el espacio creado tenga un ambiente cálido y que ofrezca la posibilidad de visitarlo, siempre que el niño desee.

La edad que hemos escogido para realizar esta actividad es de 4- 5 años, correspondiente con el segundo ciclo de Educación Infantil.
 A estas edades los niños son capaces de descodificar símbolos alfabéticos, por lo tanto, las primeras lecturas se asocian a la lectura simbólica. Nosotros como futuros docentes, debemos prestar especial atención hacia el material que disponemos a los niños.

Vamos a presentar nuestra creación de biblioteca de aula y rincón de lectura, destinada a las edades mencionadas anteriormente.


Nuestro rincón se llamará: “Me lo ha dicho un pajarito” y hemos tenido en cuenta los siguientes elementos:
Con relación a los espacios,  hemos intentado crear un lugar agradable, amplio y luminoso, que invite al descanso y a la concentración. Por este motivo estará situado en una de las esquinas de la clase, evitando la entrada principal para que no sea un lugar de tránsito, evitando posibles distracciones. Además estará cerca de un gran ventanal del que dispone el aula, favoreciendo así su buena iluminación. Si el clima no acompaña y la iluminación natural es escasa, también disponemos de luz artificial en nuestra biblioteca.

A continuación mostraremos el plano del aula, donde podemos observar su distribución y diseño.


Teniendo en cuenta la temática escogida, ambientaremos nuestra biblioteca de aula de la siguiente manera:

  • En la pared podemos encontrar un pájaro grande que hemos elaborado con anterioridad. Por la dificultad que tenemos de espacio en el aula, hemos pensado que las alas del pájaro se puedan abrir y cerrar con facilidad cuando lo necesitemos, para que esto se pueda llevar a cabo las alas estarán unidas al cuerpo del pájaro con unas bisagras. La finalidad de su creación es fomentar su autonomía, facilitando así el control sobre su propia lectura.
  • El suelo está cubierto por un tatami o colchoneta fina para que los niños puedan colocarse y moverse cómodamente.  Además estará delimitado por unos cojines alargados y un mueble para dejar sus zapatos.
  • Los libros que dispondremos a los niños se encuentran colocados en cestas de mimbre, de forma que puedan visualizar la portada fácilmente. Con estas cestas simulamos pequeños nidos de pájaros.  En las zonas superiores encontraremos los libros necesarios para el docente, pero que no pueden ser utilizados por los alumnos, por lo que dificulta su acceso.
  • Crearemos un cartel con indicaciones cortas y sencillas, que acompañaremos con pictogramas que ayudarán al buen clima de "nuestro nido", como por ejemplo: No pintar los libros, no arrancar hojas, guardar los libros, no gritar...
  • En el interior de las alas de nuestro pájaro, podemos observar las portadas de los diferentes libros que disponemos en la biblioteca. Cada niño colocará su foto con velcro en el libro que se lleve.
  • Libros de fondo (50%): son aquellos libros que tendremos durante todo el curso en el aula. Son de buena calidad literaria e ilustrativa.
  • Libros específicos (20%): Estos libros se pueden modificar dependiendo el proyecto o unidad didáctica que estemos dando en la clase.
  • Libros hechos por los alumnos (10%): Utilizaremos las diferentes estrategias que hemos aprendido en el bloque 4 para creación literaria con y para los niños de Educación Infantil.
  • Libros de casa (10%): Libros que los niños traerán de su casa, dependiendo de sus gustos, para poder intercambiarlos.
  • Libros del profesor (10%): Son libros de formación, folclóricos, revistas pedagógicas... Estos libros no estarán al alcance de los niños.


El contenido de nuestra biblioteca de aula debe ser adecuado a las características de los niños y niñas que lo van a usar, atendiendo a sus necesidades y contribuyendo a desarrollar sus capacidades.
   
  

  




El uso de la biblioteca será gestionada de la siguiente manera:
Se utilizará tres días a la semana. Uno de ellos estará dedicado a la elección del libro, préstamo y devolución de libros. Los otros dos días se utilizarán para la animación a la lectura y a la lectura libre.
* Esta gestión tendrá en cuenta la flexibilidad del horario e interés de los niños por este espacio, pudiendo así ser modificado.


Para finalizar, hablaremos de la animación y dinamización a la lectura. Debemos tener en cuenta que , las motivaciones son intenciones que guían el proceso lector y el interés aparece por las actitudes y experiencias afectivas. Se necesita una disponibilidad personal por parte de los niños.

Una de las condiciones para fomentar la animación a la lectura es la preparación y entusiasmo del animador. También debe adecuar los recursos específicos a sus necesidades.
Animar a los niños a leer es proporcionar vida al libro, imaginar su historia, traspasar la portada, encariñarse e identificarse con los personajes.

Teniendo en cuenta que nuestros alumnos se encuentran en la etapa prelectora, y  que son capaces de descodificar algunos símbolos, llevaremos en práctica algunas estrategias para realizar la animación a la lectura, siempre conociendo las características que presentan nuestros alumnos de forma individual y como grupo.

Algunas de las estrategias que podemos utilizar son por ejemplo: la lectura icónica, seriar dibujos, representar la acción de algún personaje, dibujar los personajes, gesticular sobre lo narrado... entre muchas otras.

Todo lo anteriormente citado se ha pensado y creado para incrementar el gusto por la literatura, y así despertar su curiosidad por leer.



Bibliografía:
Apuntes asignatura de Literatura infantil Bloque 5: Biblioteca de aula y animación  la lectura.
https://biblioabrazo.wordpress.com/2013/02/20/biblioteca-de-aula/
http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_16/MANUELA_SANCHEZ_2.pdf
Miras, F. y col. (2001). Psicología de la educación y del desarrollo en la edad escolar. Grupo editorial universitario. 
Rueda, R. (1998): La biblioteca de aula infantil:el cuento y la poesía. Madrid:Narcea

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/29004687/helvia/bitacora/index.cgi?wIdPub=11

martes, 17 de mayo de 2016

4.2 Creación literaria con y para los niños de Infantil

En esta entrada tengo la oportunidad de crear tres textos breves para niños, utilizando diferentes estrategias que aparecen en la teoría. Cada texto debe corresponde a un género (prosa, verso y dramático).


Los textos van dirigidos para niños de tres años. He elegido esta edad porque en esta etapa empiezan a desarrollar su lenguaje oral, percibe relación de palabras e imágenes, distingue el ritmo y sonido de las palabras, comienza a desarrollar su sentido de la narración. Con tres años a los niños les interesa más la trayectoria de un personaje que el argumento en sí, tienden a identificarse con los personajes.

Tanto en la prosa como en el estilo dramático los textos tienen un desenlace feliz, un estilo sencillo, no se abusa de diminutivos, el vocabulario es acorde a su edad y el lenguaje es simple.

La dramatización es un recurso fundamental e inexcusable que desarrolla una gran cantidad de capacidades en el niño. Pero a veces nos resulta complicado encontrar fragmentos que puedan ser representados. Por ello, lo más adecuado es crear pequeñas obras personalizadas, en ocasiones las creará el maestro y en otras se realizará con la ayuda de los alumnos.

A continuación, presentaré el texto creado. He utilizado la técnica del dibujo, donde solamente hay que mirar una ilustración, que conjuntamente toda la clase empezará a idear qué hacen los personajes, dónde están, quiénes pueden ser… e inventar la historia.

La imagen que mostraría para inspirar las ideas de los alumnos sería la siguiente.


Un ejemplo de posible historia que surgiría y que a mí se me ha ocurrido es: 

Narrador: Había una vez, un conejo muy trabajador que vivía junto a miles de compañeros en una profunda madriguera en la pradera. Muy de mañana salían a recoger hojas y todo lo que encontraban, para llevarlo a casa. Cuando salía el conejo siempre se separaba del resto de sus compañeros y viajaba solo por la pradera. Su curiosidad le provocó varios sustos, una vez se encontró con un grupo de furiosas abejas, que lo atacaron, haciéndolo correr y refugiarse en un tronco, luego cayó en la red de una peligrosa araña, salvándose de milagro y por último se encontró con un zorro que muy hambriento lo persiguió por toda la pradera. Por más que sus compañeras lo regañaban, él no hacía ni caso. Un día, encontró a unos enormes animales de larga nariz y de patas inmensas, muy asustado el conejo regresó a la madriguera.

Conejo: he visto un animal muy raro, tiene orejas enormes, una nariz muy larga y es grandísimo.

Compañeros: esos animales se llaman elefantes, debes tener mucho cuidado y no molestarlos. 

Narrador: Una mañana después de recolectar, sin darse cuenta el conejo no sabía dónde estaba. Se asustó tanto que empezó a llorar.  De pronto apareció un elefante 

Elefante: ¿qué te pasa?

Conejo: ¡estoy perdido, no se volver a casa! 

Elefante: tranquilo yo también me he perdido, si quieres yo te ayudo a encontrar tu casa y tú a mi manada. 

Conejo: me gusta tu idea. Acepto el trato.

Narrador: El elefante bajó su trompa y el conejo subió por ella hasta su cabeza. Anduvieron mucho por toda la pradera, hasta que por fin encontraron la madriguera. 

Conejo: ¡ahí está mi madriguera! ¡Los hemos encontrado!

Narrador: Sus compañeros se pusieron muy contentos al verla. Les contó todo lo que le había pasado 

Conejo: tenemos que ayudar al elefante a encontrar su manada, pues él ha sido quien me ha ayudado a volver a casa.

Compañeros: ¡por supuesto! Nosotros te ayudaremos. 

Narrador: Después de andar horas y horas, en un lugar muy apartado de la pradera, a la sombra de unos árboles había un grupo de elefantes, ¡era la manada que estaban buscando! El solitario elefante salió corriendo a encontrarse con ellos.

Manada: ¿dónde te habías metido? estábamos muy preocupados por ti.

Elefante: me distraje viendo a los conejos, y cuando me di cuenta me había perdido. Pero gracias a su ayuda he conseguido encontraros.

Narrador: Debido a que ambos animales se ayudaron mutuamente decidieron crear un pacto de amistad, a pesar de la gran diferencia de tamaños.

 
Cuando llevemos a cabo la dramatización tendremos en cuenta el número de alumnos para repartir los personajes. Imaginemos que tenemos un aula formado por 20 alumnos, los papeles podríamos repartirlos en:
  • Un conejo
  • Un elefante
  • Cinco conejos (manada)
  • Cinco elefantes (manada)
  • Seis abejas
  • Una araña
  • Un zorro
De esta manera todos los alumnos tienen un papel en nuestra obra, y el narrador de la historia será el propio maestro en este caso.

La creación del verso es una estrategia sencilla de realizar con los alumnos, pues no necesita rimar, y este descubrimiento libera el verso para llenarlo de verdadera función poética. La técnica utilizada para su elaboración ha sido la recreación de poemas. He buscado un poema cortito de Gloria Fuertes, titulado “Chupilandia”, he cambiado los sujetos del poema por otras palabras, en este caso por elementos de la ciudad, y los dulces por la comida favorita de los niños. Para llevar a cabo esta técnica me ha ayudado mi vecino de tres añitos, que ha sido quien me ha dado la idea de cambiar los sustantivos por los elementos ya mencionados. El resultado ha sido el siguiente:

El suelo de la ciudad olía a palomitas,
los rascacielos de lacasitos,
las aceras de regaliz,
buzones de maíz,
y los puentes de galletas.

De hamburguesas las farolas,
y de pizzas las señales,
los autobuses de sandía
y de caramelos los bares.

Los coches son de salchichas,
y los aviones de macarrones.

Los parques de pistachos,
el colegio de patata,
los cines de gelatina,
y las fuentes de horchata.

Ciudad de comida
¡Qué atracón!

Por último y no menos importante, hablaré de la prosaLa prosa es el género más similar al uso lingüístico habitual y la manera más habitual de crear literatura. Cualquier alumno de Educación Infantil habrá inventado alguna historia o cuento individualmente, por lo que se sentirá cómodo trabajando con ella. 

La estrategia elegida para este género, y que me ha ayudado a no tener la sensación del folio en blanco, ha sido la estructuración de un cuento en otro espacio. Me costó decidirme entre todas las técnicas que hay, pero esta en concreto me pareció divertida, pues podemos darle un giro bastante drástico a las historias que ya conocemos.

Me imaginé por un momento como podría ser la historia de Hansel y Gretel, si hubiera ocurrido en el pleno siglo XXI, y ni más ni menos que en New York, capital de la moda.

¿Os apetece descubrirlo? Pues echar un vistazo.



A la hora de realizar el libro he tenido en cuenta que a estas edades ya pueden leer un libro ellos solos, no necesitan que el adulto se lo explique, se lo imaginan. Las características que tiene el libro creado es que las imágenes cuentan la historia, hay un predominio de la imagen sobre el texto y se usa mucho el color. El texto que aparece es para ser leído por un adulto. Sus temas favoritos a estas edades son de animales o de niños en quien se pueden reconocer, de ahí mi elección del cuento.
Para la elaboración del libro he utilizado los siguientes materiales:
  • Goma eva
  • Imágenes de whatsapp
  • Álbum de fotos
  • Cola infantil
  • Tijeras
  • Pegatinas
Me ha parecido una actividad bastante creativa para realizar con los alumnos. El tener que elaborar nosotros mismos el libro, me ha parecido buena idea, aunque al principio estaba un poco perdida, pues no sabía cómo hacerle. Pero después de darme muchos paseos por las tiendas para coger ideas se me ocurrió hacerlo así.

A la hora de hacerlo con los niños podrían ser ellos mismos los que dibujen las imágenes. Es decir, forrar nosotros el libro, pero el contenido que lo realicen los alumnos.

martes, 10 de mayo de 2016

4. Creación literaria con y para los niños de Infantil

En esta entrada tengo la oportunidad de crear tres textos breves para niños, utilizando diferentes estrategias que aparecen en la teoría. Cada texto debe corresponde a un género (prosa, verso y dramático).

Los textos van dirigidos para niños de tres años. He elegido esta edad porque en esta etapa empiezan a desarrollar su lenguaje oral, percibe relación de palabras e imágenes, distingue el ritmo y sonido de las palabras, comienza a desarrollar su sentido de la narración. Con tres años a los niños les interesa más la trayectoria de un personaje que el argumento en sí, tienden a identificarse con los personajes.

Tanto en la prosa como en el estilo dramático los textos tienen un desenlace feliz, un estilo sencillo, no se abusa de diminutivos, el vocabulario es acorde a su edad y el lenguaje es simple.

La dramatización es un recurso fundamental e inexcusable que desarrolla una gran cantidad de capacidades en el niño. Pero a veces nos resulta complicado encontrar fragmentos que puedan ser representados. Por ello, lo más adecuado es crear pequeñas obras personalizadas, en ocasiones las creara el maestro y en otras se realizará con la ayuda de los alumnos.

A continuación presentaré el texto creado. He utilizado la técnica del dibujo, donde solamente hay que mirar una ilustración, que conjuntamente toda la clase empezará a idear qué hacen los personajes, dónde están, quiénes pueden ser… e inventar la historia.

La imagen que mostraría para inspirar las ideas de los alumnos sería la siguiente.


Un ejemplo de posible historia que surgiría y que a mi se me ha ocurrido es: 

Había una vez, un conejo muy trabajador que vivía junto a miles de compañeros en una profunda madriguera en la pradera. Muy de mañana salían a recoger hojas y todo lo que encontraban, para llevarlo a casa. Cuando salía el conejo siempre se separaba del resto de sus compañeros y viajaba solo por la pradera. Su curiosidad le provocó varios sustos, una vez se encontró con un grupo de furiosas abejas, que lo atacaron, haciéndolo correr y refugiarse en un tronco, luego cayó en la red de una peligrosa araña, salvándose de milagro y por último se encontró con un zorro que muy hambriento lo persiguió por toda la pradera. Por más que sus compañeras lo regañaban, él no hacía ni caso. Un día, encontró a unos enormes animales de larga nariz y de patas inmensas, muy asustado el conejo regresó a la madriguera.

Conejo: he visto un animal muy raro, tiene orejas enormes, una nariz muy larga y es grandísimo.
Compañeros: esos animales se llaman elefantes, debes tener mucho cuidado y no molestarlos.

Una mañana después de recolectar, sin darse cuenta el conejo no sabía dónde estaba. Se asustó tanto que empezó a llorar.  De pronto apareció un elefante

Elefante: ¿qué te pasa?
Conejo: ¡estoy perdido, no se volver a casa!
Elefante: tranquilo yo también me he perdido, si quieres yo te ayudo a encontrar tu casa y tú a mi manada.
Conejo: me gusta tu idea. Acepto el trato.

El elefante bajó su trompa y el conejo subió por ella hasta su cabeza. Andaron mucho por toda la pradera, hasta que por fin encontraron la madriguera.

Conejo: ¡ahí está mi madriguera! ¡Los hemos encontrado!

Sus compañeros se pusieron muy contentos al verla. Les contó todo lo que le había pasado

Conejo: tenemos que ayudar al elefante a encontrar su manada, pues él ha sido quien me ha ayudado a volver a casa.
Compañeros: ¡por supuesto! Nosotros te ayudaremos. 

Después de andar horas y horas, en un lugar muy apartado de la pradera, a la sombra de unos árboles había un grupo de elefantes, ¡era la manada que estaban buscando! El solitario elefante salió corriendo a encontrarse con ellos.

Manada: ¿dónde te habías metido? estábamos muy preocupados por ti.
Elefante: me distraje viendo a los conejos, y cuando me di cuenta me había perdido. Pero gracias a su ayuda he conseguido encontraros.

Debido a que ambos animales se ayudaron mutuamente decidieron crear un pacto de amistad, a pesar de la gran diferencia de tamaños.

 
Cuando llevemos a cabo la dramatización tendremos en cuenta el número de alumnos para repartir los personajes. Imaginemos que tenemos un aula formado por 20 alumnos, los papeles podríamos repartirlos en:
  • ·         Un conejo
  • ·         Un elefante
  • ·         Cinco conejos (manada)
  • ·         Cinco elefantes (manada)
  • ·         Seis abejas
  • ·         Una araña
  • ·         Un zorro
De esta manera todos los alumnos tienen un papel en nuestra obra, y el narrador de la historia será el propio maestro en este caso.

La creación del verso es una estrategia sencilla de realizar con los alumnos, pues no necesita rimar, y este descubrimiento libera el verso para llenarlo de verdadera función poética. La técnica utilizada para su elaboración ha sido la recreación de poemas. He buscado un poema cortito de Gloria Fuertes, titulado “Chupilandia”, he cambiado los sujetos del poema por otras palabras, en este caso por elementos de la ciudad, y los dulces por la comida favorita de los niños. Para llevar a cabo esta técnica me ha ayudado mi vecino de tres añitos, que ha sido quien me ha dado la idea de cambiar los sustantivos por los elementos ya mencionados. El resultado ha sido el siguiente:

El suelo de la ciudad  olía a palomitas,
los rascacielos de lacasitos,
las aceras de regaliz,
buzones de maíz,
y los puentes de galletas.

De hamburguesas las farolas,
y de pizzas las señales,
los autobuses de sandía
y de caramelos los bares.

Los coches son de salchichas,
y los aviones de macarrones.

Los parques de pistachos,
el colegio de patata,
los cines de gelatina,
y las fuentes de horchata.

Ciudad de comida
¡Qué atracón!

Por último y no menos importante, hablaré de la prosa. La prosa es el género más similar al uso lingüístico habitual y la manera más habitual de crear literatura. Cualquier alumno de Educación Infantil habrá inventado alguna historia o cuento individualmente, por lo que se sentirá cómodo trabajando con ella. 

La estrategia elegida para este género, y que me ha ayudado a no tener la sensación del folio en blanco, ha sido la estructuración de un cuento en otro espacio. Me costó decidirme entre todas las técnicas que hay, pero esta en concreto me pareció divertida, pues podemos darle un giro bastante drástico a las historias que ya conocemos.

Me imaginé por un momento como podría ser la historia de Hansel y Gretel, si hubiera ocurrido en el pleno siglo XXI, y ni más ni menos que en New York, capital de la moda.

¿Os apetece descubrirlo? Pues echar un vistazo.





A la hora de realizar el libro he tenido en cuenta que a estas edades ya pueden leer un libro ellos solos, no necesitan que el adulto se lo explique, se lo imaginan. Las características que tiene el libro creado es que las imágenes cuentan la historia, hay un predominio de la imagen sobre el texto y se usa mucho el color. El texto que aparece es para ser leído por un adulto. Sus temas favoritos a estas edades son de animales o de niños en quien se pueden reconocer, de ahí mi elección del cuento.
 
Para la elaboración del libro he utilizado los siguientes materiales:
  • Goma eva
  • Imágenes de whatsapp
  • Álbum de fotos
  • Cola infantil
  • Tijeras
  • Pegatinas
Me ha parecido una actividad bastante creativa para realizar con los alumnos. El tener que elaborar nosotros mismos el libro, me ha parecido buena idea, aunque al principio estaba un poco perdida, pues no sabía cómo hacerle. Pero después de darme muchos paseos por las tiendas para coger ideas se me ocurrió hacerlo así.
 
A la hora de hacerlo con los niños podrían ser ellos mismos los que dibujen las imágenes. Es decir, forrar nosotros el libro, pero el contenido que lo realicen los alumnos.


3.2 La hora del cuento


En la actividad de este bloque teníamos que elegir entre los componentes del grupo qué queríamos hacer si cuentacuentos, lectura o narración con libro. Mi elección fue la lectura del cuento. 

Existen cuentos, de los cuales la gran mayoría son literarios, que hay que respetar las palabras que aparecen en el libro, puesto que con su justo empleo y en la ubicación en el texto en el que aparecen, nace un encanto poético. Si a la hora de leer el cuento cambiáramos las palabras perdería el nivel estético que creó su autor.

La lectura acerca a los más pequeños a la palabra escrita, y teniendo en cuenta que están en la etapa prelectora (cinco años), tienen muchas ganas de aprender, de conocer, descubrir… les parece novedoso todo lo que les rodea. En ese sentido la lectura es un momento especial para poder aprender, y para ello es necesario que se sienta libre para imitar y descubrir.

Es importante hacer una buena lectura porque los niños a estas edades les encantan los cuentos. Para ellos supone una hora mágica, pues los libros que los adultos les leen son un misterio. Gracias a la lectura pueden sumergirse dentro de su imaginación, donde pueden crear miles de personajes y de historias. 

Muchos de los niños quieren conocer la lectura para poder crear ese “mundo” por sí solos, es por eso que empiezan a seguir con el dedo las líneas del libro y a recitar de memoria la historia, simulando que están leyendo.

Es importante que el niño escuche y entienda los cuentos que se les lee, y que comparta la sensación de emoción, intriga, silencio… con los demás compañeros. Aunque tenemos que tener en cuenta que los pequeños no entienden el cuento la primera vez que se lo contamos, pues se fijan en pequeños detalles, no en la historia global. De ahí que un mismo cuento debamos leer varias veces, porque incluso los propios niños nos pedirán que lo hagamos. 

Cuando les leemos aprenden a escuchar, a analizar los signos de comunicación. Con ello ayudamos a que tenga una comprensión de la palabra escrita. Nosotros como docentes debemos hacer que ese acercamiento a la lectura sea atractivo y motivador para los niños. Durante la lectura es importante tener contacto visual con los oyentes, no debemos preocuparnos porque los alumnos nos interrumpan para pedirnos que leamos de nuevo una parte, o que les expliquemos el significado de alguna palabra que no hayan entendido, pues en la etapa de cinco años los niños van sofisticando el uso del lenguaje y haciéndose más complejo.

Los pequeños empiezan a descifrar sílabas, palabras, significados, a leer todo aquello que tienen alrededor. Les parece emocionante y la lectura parece un juego para ellos. Cuando les leemos los cuentos ya no hay secretos para ellos, ya son capaces de entenderlos, ahora aparte de las imágenes que se creaban de la historia, también les ponen palabras.

Cuando han descubierto la lectura, quieren descubrir un montón de cosas, por lo que no paran de leer libros, tebeos, álbumes… si el aprendizaje lector ha sido positivo, los niños no pararán de leer. Podrá desarrollar y perfeccionar esta destreza si no hay nada ni nadie que obstaculice su deseo de leer.
Aunque en este momento existe un gran peligro pedagógico, y es la pérdida del deseo lector. Ya son capaces de leer, de descifrar significantes y otorgar significados, pero no quiere leer. Existen muchos factores que los provocan, por ejemplo un mal aprendizaje. Como docentes nuestra labor como ya hemos dicho anteriormente es el presentar el aprendizaje lectoescritor de forma atractiva, cercana y motivadora.

A la hora de leer un cuento debemos tener en cuenta la entonación, volumen, ritmo, pausas, expresividad… Tenemos que tener claro que los niños sólo cuentan con nuestras palabras y su imaginación para comprender y disfrutar la historia por lo que debemos leer despacio, vocalizar, aunque sin hacerlo de forma exagerada. Cuando les leemos entran en contacto con la lectura, entonces es importante que leamos correctamente, y servirles de ejemplo.
Podemos llegar a pensar muchas veces que si no leemos correctamente los textos, y no se tienen en cuentas los aspectos nombrados no se comprenderá bien la historia, pero esto no es así. La comprensión del cuento depende de la elección que hayamos hecho, cómo hablamos, sin sobreactuar.

La experiencia a la hora de leer el cuento  Un papá a la medida a mis compañeras, intenté tener en cuenta los aspectos expuestos, pero como suele pasar en estos casos, siempre se tiene algún fallo.

Cuando elegí este libro, gracias a la ayuda de Irune, lo leí varias veces en mi casa, pensando las posibles entonaciones que podía poner, el ritmo que podría llevar y las pausas que debían ser necesarias de hacer.

Primero lo leí sola en voz alta, como no sabía que tal lo estaba haciendo, pensé que sería buena idea leérselo a alguien, por lo que cogí a mi madre y a mi hermano, y se lo narre por separado, para que ambos me dieran su opinión. Con estos cortos ensayos que hice con mi familia, decidí que podría valer para mi lectura al día siguiente.

En clase tuve la oportunidad de trabajar con tres grupos diferentes:

  • En la primera lectura me dijeron que debía leer un poquito más despacio, pues en algunas partes me aceleraba. Les gustó el que tuviera contacto visual con ellas, pues así captaba su atención, pero que enfatizara algunas expresiones para darles más emoción a la historia.

  • En el segundo grupo intenté tener en cuenta todo lo que me habían dicho anteriormente. Cuando acabé de leer me dijeron que les gustó mucho que las mirara, que hacía las pausas correspondientes, y que el tono utilizado era muy acertado. 

  • En el último y tercer grupo, me comentaron que lo hacía muy bien, pero que podría gesticular para así acompañar la lectura, esto no me lo habían comentado anteriormente, y pienso que es importante de hacer.

Creo que según el tiempo que tuve para prepararlo salió bastante bien, y gustó a la gente. Podría haber enseñado las ilustraciones del cuento, pero prefería que fueran los propios oyentes quien se imaginara cómo era la mamá y cómo sería finalmente el padre. También pensé que al no ser un libro demasiado grande, el estar enseñando las imágenes causaría el típico momento de “no veo”, “a ver”, por ese motivo no lo hice. 
Puede ser que al principio de mi lectura fuera un poco más acelerada porque me costó imaginar que mis compañeras eran niñas de cinco años, luego ya me metí un poco más en el papel y me salió mejor con el resto de grupos. Es verdad que haciendo lectura de cuentos se pueden hacer preguntas, para crear intriga a los niños. Podría haber hecho alguna parada y preguntarles cómo se imaginaban que iban a ser los candidatos de mamá.

A la hora de leer el cuento se podría hacer preguntas a los niños sobre la portada del libro, imaginando así qué ocurrirá, cómo son los personajes, dónde ocurre la historia... Durante la lectura también puedo hacer preguntas para así captar y centrar su atención. Cuando finalice la lectura, podemos por ejemplo sobre qué aspecto del cuento les a gustado más.

Para terminar me gustaría decir que esta actividad me ha servido de gran ayuda para conocer y en un futuro tener en cuenta cuales son mis debilidades, y cómo debo trabajarlas para mejorar.


BIBLIOGRAFÍA
Apuntes Literatura Infantil de 2º Educación Infantil. CSEU La Salle.
Hochstaet, H.(2004).Aprendiendo de los Chicos en el Jardín de Infantes. Buenos Aires: Editorial Paidos.
Serrano, M. (2014). Desarrollo del lenguaje en los niños de 3 a 5 años. Elbebe.com. Recuperado de: http://www.elbebe.com/ninos-3-5-anos/desarrollo-del-lenguaje-ninos-3-5-anos-explosion-del-vocabulario

martes, 26 de abril de 2016

2.2 El hombre de la piel de oso

Había una vez hace un tiempo un joven llamado Liam, que vivía en una familia muy humilde. Un día decidió incorporarse en las milicias, luchó en muchas guerras, pero por suerte se acabaron los enfrentamientos y pudo volver a casa.

Cuando regresó a su hogar le comunicaron la mala noticia de que su madre había fallecido en los años que estuvo fuera. Su padrastro, que era una persona muy egoísta, decidió que el joven no podía quedarse en aquella casa, pues ahora era de su pertenencia. Le dejo que pasara la noche allí, pero a la mañana siguiente debía abandonar el lugar.


A la mañana siguiente Liam decidió ir a buscar trabajo, pues debía mantenerse por sí solo a partir de ahora. Por más que preguntaba y buscaba no consiguió nada. Decidió probar suerte en la ciudad de al lado, pero nada, la situación era la misma. Pasaba el tiempo y seguía sin encontrar trabajo, empezaba a desanimarse. La gente al principio al decir que había luchado en las milicias le daban algo de comida, que era con lo que sobrevivía, pero con el paso del tiempo la gente dejó de ayudarle.
Un día mientras iba caminando por el bosque hacia otra ciudad para ver si allí conseguía algo,  pero decidió parar un rato y descansar, por lo que se sentó  bajo la sombra de una encina. 

De pronto empezó a escuchar una voz, pero por más que miraba no sabía de dónde procedía, cuando de pronto apareció un duende. 
El leprechaun empezó hablar al muchacho, le dijo que sabía que estaba pasando una mala racha en su vida, pero que no se preocupara porque él tenía la solución a sus problemas. Si accedía al trato que le ofrecía conseguiría muchas riquezas, pero el joven como era muy astuto le preguntó cuál era la condición de esa oferta tan tentadora. El duende le dijo que si conseguía ganar el trato sería rico, pero si perdía, seguiría siendo pobre y tendría que irse al bosque y custodiar de por vida una de las vasijas con monedas de oro y joyas que poseía. El irse a custodiar la vasija conllevaba el no salir del bosque nunca más, y no tener vida social, pues no podría moverse del lugar de donde se encontraba escondida.

Al muchacho no le convencía mucho el trato que le ofrecía el leprechaun por lo que lo rechazó, pero como el duende era tan listo, empezó a decirle todas las cosas que podría hacer si fuera rico, que con lo valiente que había sido él en el terreno de batalla como no iba a atreverse con aquello, que era más sencillo… al final, con gran esfuerzo por parte del duende, el joven aceptó. Nada más empezar le ofreció un ropaje mágico, que era idéntico al que llevaba él puesto. De los bolsillos de la chaqueta salían monedas de oro y podía hacer con ellas todo lo que quisiera. El trato duraría seis años, por lo que podría conseguir gran fortuna, pero para que no fuera tan sencillo, el duende puso unas condiciones, que eran:
  1. No dormir más de un día en el mismo lugar.
  2. No podía asearse durante los seis años que duraba el trato.
  3. Tenía que plantar árboles en cada sitio que estuviera.
  4. No podría quitarse en ningún momento un abrigo de piel de oso. Esta condición le explicó que era para que recordase que si no era capaz de conseguir el trato, viviría para siempre en el bosque como los osos.

A Liam no le parecieron muy duras las condiciones que el leprechaun le puso, aunque sabía que iba a ser complicado cumplirlas. Para terminar establecieron que tenían que volver a encontrarse en el mismo lugar dentro de seis años.
Lo primero que hizo el muchacho fue irse al lugar más cercano a darse una buena comilona, pues llevaba bastante tiempo sin comer adecuadamente. Después de ese caprichito metió muchísimas monedas de oro en el banco, cuando acabó fue en busca de una casa y un carruaje para disfrutar de esas comodidades cuando acabara todo. Como ya era tarde decidió dormir allí y seguir a la mañana siguiente.
El joven fue administrando el dinero con bastante astucia, pues invertía en negocios del campo, en talleres, compraba posesiones para poder disfrutar de ellas en el futuro… 

Durante los primeros meses a Liam le iba bastante bien, se compró un caballo lo que le permitía viajar con mayor facilidad de un lugar a otro. Cada vez que veía a alguien en apuros intentaba ayudarle, lo único que pedía a cambio a esas personas era que plantaran un árbol. Con el paso del tiempo las cosas se iban complicando, empezaba a oler mal, las ropas comenzaron a desgastarse, el pelaje del abrigo del oso estaba muy sucio… pero aun así la gente al ver que tenía mucho dinero le aceptaba.

Pero según iban pasando los años su apariencia iba siendo cada vez más horrorosa, daba miedo verle, pues ya llegó un momento que no se sabía quién era, porque tenía tanta suciedad encima y tanta cantidad de pelo que lo único que podía verse de él eran los ojos.

Ya no era tan fácil el conseguir árboles para plantar, porque la gente no se fiaba de él, por lo que aunque quisiera actuar de buena fe, no querían la ayuda de un hombre tan extraño. Tampoco podía comprar las semillas pues los mercaderes cada vez que lo veían aparecer le echaban a palos, la única forma que tenía para conseguirlo era dando monedas a mendigos o niños que vivían en la calle para que le hicieran el favor. Lo mismo le ocurría para poder dormir, por lo que llegó un momento en el que empezó a dormir en granjas, establos, corrales... Parecía mentira que con todo el dinero que poseía tuviera que verse en esas condiciones, y no pudiera ayudar a la gente que lo necesitaba.

Una de las noches en las que el muchacho durmió en uno de los graneros, oyó el llanto de una persona, que resultó ser un niño. Le preguntó qué le pasaba, y este le contó que su familia había contraído una deuda muy grande, con la cual perdería todo lo que tenían, y que estaba desesperado por conseguir dinero y ayudar a su familia. Liam le dijo que no se preocupara que si el problema que tenía era sólo económico él podría ayudarle sin problemas, le dio un montón de monedas de oro para que pudiera pagar su deuda, y le dijo que a cambio tenía que plantar un árbol. A la mañana siguiente el niño como agradecimiento le dijo que cumpliría lo que pedía y le invitó a su casa para que pudiera pasar la noche allí y conociera a su familia.

Los dos fueron a la casa del niño, al principio la familia se asustó al ver el aspecto de Liam, y no quería saber nada de él, hasta que el niño explicó lo que hizo por ellos. Entonces sus padres le ofrecieron comida y asearse, aunque a lo segundo el muchacho se negó pues no podía incumplir las condiciones del duende. Las hermanas del niño eran muy guapas, pero la pequeña era la más hermosa. La hija mayor no aguantaba que aquel monstruo estuviera en la casa, por lo que el trato hacia él no era muy agradable, en cambio la hija más pequeña y los padres fueron muy amables, pues eran conscientes que si no fuera por la ayuda de ese extraño sus vidas se  hubieran truncado por completo.

A la mañana siguiente el padre de la familia ofreció la mano de una de sus hijas, pues pensaba que era lo menos que podía hacer tras el enorme favor, dijo al muchacho que eligiera a una de sus hijas para desposarla, él se sintió muy halagado por la oferta, pero no veía justo que teniendo ese aspecto desposara a una de las tres chicas. El padre siguió insistiendo en que cualquiera de las tres estaría encantada, aunque realmente las dos hijas mayores repudiaban la idea. Sin embargo la pequeña se ofreció a casarse con él, pues tras la charla que tuvieron a la noche vio que era una buena persona. Entonces la chica propuso que  cuando acabara de realizar su penitencia, volviera a la casa y pensarían si querían casarse o no. 

El que la hija pequeña reaccionara así gustó mucho al muchacho por lo que entregó un trébol de adorno que llevaba, el cual partió por la mitad, y le dijo que se quedara una de las partes, que cuando volviera a la casa, le entregaría la otra mitad, y decidirían qué hacer.

El niño quiso continuar la penitencia junto con el joven, pero este le dijo que no podría ser posible, pues tenía que seguir sólo, pero si quería ayudarle, la mejor manera de hacerlo era plantando un árbol cada día. No era lo que niño tenía en mente cuando decidió ayudarlo, pero aceptó y eso fue lo que hizo.
El joven siguió haciendo lo mismo durante el tiempo que le quedaba de reto, ayudaba a la gente, a cambio ellos plantaban árboles. Mientras ese tiempo iba escondiendo dinero por los lugares, hacía mercaderías usando a otra gente en su lugar, para seguir creando riquezas.

Por fin llegaba el gran día, se iba acabar el reto. Pudo conseguir un caballo, con el que pudo llegar al lugar que había acordado encontrarse el leprechaun y él. Al duende le sorprendió ver que durante todo ese tiempo fue capaz de cumplir todas las condiciones que estableció, aunque lo que lo que realmente le cabreaba era el no tener un guardián para su vasija, y encima había perdido gran parte de su tesoro.

Como había conseguido ganar al leprechaun el joven muchacho podía quedarse todas las riquezas que había ido creando a lo largo de todo ese tiempo. Pero antes de irse el chico le dijo al duende que utilizara su magia y le devolviera el aspecto que tenía cuando se conocieron hace seis años. 

Cuando el duende se fue, el muchacho se montó en su caballo, fue asearse, comprarse ropaje nuevo y perfumarse. Se dirigió a la casa del hombre que ayudó con el hermoso carruaje que compró en sus inicios y se presentó allí. Las hijas al ver aquel joven adinerado y con tan buena presencia, salieron corriendo a recibirle. Le trataron realmente bien, pues intentaban a ver si alguna de ellas conseguía captar su atención y poder así irse con él, pero para la sorpresa de todos ese muchacho tan adinerado sacó la mitad de un adorno que tenía forma de trébol, todos los que estaban allí no podían creerse que aquel joven fuera el monstruo que estuvo en su casa tiempo atrás. El muchacho le preguntó a la hija pequeña si seguía pensando en querer casarse con él, y ella aceptó encantada. Ambos se casaron y vivieron felices el resto de sus vidas. 

El joven pensó que había ganado al leprechaun, pero realmente el que ganó con todo el trato fue el duende, pues al ir plantando árboles durante su camino había creado un gran bosque en el cuál podría seguir escondiendo sus tesoros para que nadie los encontrase.

JUSTIFICACIÓN
El cuento folklórico que he adaptado de los hermanos Grimm va dirigido a niños de 5 años.

En este cuento aparecen personajes sobrenaturales, que representan la expresión del acontecer mágico y del deseo del hombre de transformar e influir en el entorno según su voluntad.

A estas edades tienen un dominio de la frase, aprenden muchas palabras nuevas y se inicia en la comprensión de secuencias narrativas y temporales. A la hora de contarle los cuentos les interesa más la trayectoria del personaje que el desenlace en sí. Respecto a la temática le encantan las historias en las que aparezcan personajes y situaciones fantásticas.

Durante esta etapa el sentido del tiempo y la dirección lo tienen más desarrollado, por lo que son capaces de seguir la trama de la historia. Teniendo en cuenta todos estos aspectos pienso que la adaptación del cuento folklórico es adecuada para los niños de estas edades.

Para su uso con niños, la narración debe presentar los acontecimientos de forma cronológica y lineal. Se deben establecer relaciones de causa-efecto entre las acciones.

Nosotros como docentes debemos reivindicar el valor de la literatura folklórica como recurso lúdico y pedagógico, porque conseguimos estimular la fantasía, la lógica, el ritmo, el lenguaje, desarrolla la personalidad, libera miedos y supone un acercamiento al medio físico y social.
A la hora de llevar a cabo mi adaptación he tenido en cuenta el esquema básico del cuento, y el simbolismo de los personajes y los motivos principales que aparecen en la historia. 
Algunos de los cambios que he realizado en mi historia son:
  • El joven abandona la casa familiar porque su padrastro le echa porque es muy egoísta, mientras que en el cuento original abandona la casa porque sus hermanos le echan de allí.
  • En vez de encontrarse al diablo encuentra a un duende, más concretamente un leprechaun.
  • El muchacho en esta adaptación se llama Liam, lo que facilitará a los niños seguir mejor la historia.
  • Las condiciones del trato son muy parecidas a las originales, el único cambio es que nuestro protagonista en vez de no poder rezar, lo que tiene que hacer es plantar árboles.
  • La duración del trato.
  • Cuando llega al granero se encuentra a un niño en vez de a una persona mayor.
  • El obsequio que se entregan los jóvenes para acordar el matrimonio en un futuro es un adorno con forma de trébol, en vez de un anillo.
  • En el final he suprimido el que las hermanas mueren, porque en esta adaptación no es un dato muy relevante.

BIBLIOGRAFÍA
Pelegrín, A. (2004). La aventura de oir: cuentos tradicionales y literatura infantil. Madrid: ANAYA
Szechet, V. (2015). Características Evolutivas. EducaciónInicial.com. Recuperado de: http://www.educacioninicial.com/EI/contenidos/00/0500/535.ASP 
Apuntes Bloque 2 de Literatura Infantil CSEU La Salle
Propp, V. (2011). Morfología del cuento. Madrid: Fundamentos.