martes, 26 de abril de 2016

2.2 El hombre de la piel de oso

Había una vez hace un tiempo un joven llamado Liam, que vivía en una familia muy humilde. Un día decidió incorporarse en las milicias, luchó en muchas guerras, pero por suerte se acabaron los enfrentamientos y pudo volver a casa.

Cuando regresó a su hogar le comunicaron la mala noticia de que su madre había fallecido en los años que estuvo fuera. Su padrastro, que era una persona muy egoísta, decidió que el joven no podía quedarse en aquella casa, pues ahora era de su pertenencia. Le dejo que pasara la noche allí, pero a la mañana siguiente debía abandonar el lugar.


A la mañana siguiente Liam decidió ir a buscar trabajo, pues debía mantenerse por sí solo a partir de ahora. Por más que preguntaba y buscaba no consiguió nada. Decidió probar suerte en la ciudad de al lado, pero nada, la situación era la misma. Pasaba el tiempo y seguía sin encontrar trabajo, empezaba a desanimarse. La gente al principio al decir que había luchado en las milicias le daban algo de comida, que era con lo que sobrevivía, pero con el paso del tiempo la gente dejó de ayudarle.
Un día mientras iba caminando por el bosque hacia otra ciudad para ver si allí conseguía algo,  pero decidió parar un rato y descansar, por lo que se sentó  bajo la sombra de una encina. 

De pronto empezó a escuchar una voz, pero por más que miraba no sabía de dónde procedía, cuando de pronto apareció un duende. 
El leprechaun empezó hablar al muchacho, le dijo que sabía que estaba pasando una mala racha en su vida, pero que no se preocupara porque él tenía la solución a sus problemas. Si accedía al trato que le ofrecía conseguiría muchas riquezas, pero el joven como era muy astuto le preguntó cuál era la condición de esa oferta tan tentadora. El duende le dijo que si conseguía ganar el trato sería rico, pero si perdía, seguiría siendo pobre y tendría que irse al bosque y custodiar de por vida una de las vasijas con monedas de oro y joyas que poseía. El irse a custodiar la vasija conllevaba el no salir del bosque nunca más, y no tener vida social, pues no podría moverse del lugar de donde se encontraba escondida.

Al muchacho no le convencía mucho el trato que le ofrecía el leprechaun por lo que lo rechazó, pero como el duende era tan listo, empezó a decirle todas las cosas que podría hacer si fuera rico, que con lo valiente que había sido él en el terreno de batalla como no iba a atreverse con aquello, que era más sencillo… al final, con gran esfuerzo por parte del duende, el joven aceptó. Nada más empezar le ofreció un ropaje mágico, que era idéntico al que llevaba él puesto. De los bolsillos de la chaqueta salían monedas de oro y podía hacer con ellas todo lo que quisiera. El trato duraría seis años, por lo que podría conseguir gran fortuna, pero para que no fuera tan sencillo, el duende puso unas condiciones, que eran:
  1. No dormir más de un día en el mismo lugar.
  2. No podía asearse durante los seis años que duraba el trato.
  3. Tenía que plantar árboles en cada sitio que estuviera.
  4. No podría quitarse en ningún momento un abrigo de piel de oso. Esta condición le explicó que era para que recordase que si no era capaz de conseguir el trato, viviría para siempre en el bosque como los osos.

A Liam no le parecieron muy duras las condiciones que el leprechaun le puso, aunque sabía que iba a ser complicado cumplirlas. Para terminar establecieron que tenían que volver a encontrarse en el mismo lugar dentro de seis años.
Lo primero que hizo el muchacho fue irse al lugar más cercano a darse una buena comilona, pues llevaba bastante tiempo sin comer adecuadamente. Después de ese caprichito metió muchísimas monedas de oro en el banco, cuando acabó fue en busca de una casa y un carruaje para disfrutar de esas comodidades cuando acabara todo. Como ya era tarde decidió dormir allí y seguir a la mañana siguiente.
El joven fue administrando el dinero con bastante astucia, pues invertía en negocios del campo, en talleres, compraba posesiones para poder disfrutar de ellas en el futuro… 

Durante los primeros meses a Liam le iba bastante bien, se compró un caballo lo que le permitía viajar con mayor facilidad de un lugar a otro. Cada vez que veía a alguien en apuros intentaba ayudarle, lo único que pedía a cambio a esas personas era que plantaran un árbol. Con el paso del tiempo las cosas se iban complicando, empezaba a oler mal, las ropas comenzaron a desgastarse, el pelaje del abrigo del oso estaba muy sucio… pero aun así la gente al ver que tenía mucho dinero le aceptaba.

Pero según iban pasando los años su apariencia iba siendo cada vez más horrorosa, daba miedo verle, pues ya llegó un momento que no se sabía quién era, porque tenía tanta suciedad encima y tanta cantidad de pelo que lo único que podía verse de él eran los ojos.

Ya no era tan fácil el conseguir árboles para plantar, porque la gente no se fiaba de él, por lo que aunque quisiera actuar de buena fe, no querían la ayuda de un hombre tan extraño. Tampoco podía comprar las semillas pues los mercaderes cada vez que lo veían aparecer le echaban a palos, la única forma que tenía para conseguirlo era dando monedas a mendigos o niños que vivían en la calle para que le hicieran el favor. Lo mismo le ocurría para poder dormir, por lo que llegó un momento en el que empezó a dormir en granjas, establos, corrales... Parecía mentira que con todo el dinero que poseía tuviera que verse en esas condiciones, y no pudiera ayudar a la gente que lo necesitaba.

Una de las noches en las que el muchacho durmió en uno de los graneros, oyó el llanto de una persona, que resultó ser un niño. Le preguntó qué le pasaba, y este le contó que su familia había contraído una deuda muy grande, con la cual perdería todo lo que tenían, y que estaba desesperado por conseguir dinero y ayudar a su familia. Liam le dijo que no se preocupara que si el problema que tenía era sólo económico él podría ayudarle sin problemas, le dio un montón de monedas de oro para que pudiera pagar su deuda, y le dijo que a cambio tenía que plantar un árbol. A la mañana siguiente el niño como agradecimiento le dijo que cumpliría lo que pedía y le invitó a su casa para que pudiera pasar la noche allí y conociera a su familia.

Los dos fueron a la casa del niño, al principio la familia se asustó al ver el aspecto de Liam, y no quería saber nada de él, hasta que el niño explicó lo que hizo por ellos. Entonces sus padres le ofrecieron comida y asearse, aunque a lo segundo el muchacho se negó pues no podía incumplir las condiciones del duende. Las hermanas del niño eran muy guapas, pero la pequeña era la más hermosa. La hija mayor no aguantaba que aquel monstruo estuviera en la casa, por lo que el trato hacia él no era muy agradable, en cambio la hija más pequeña y los padres fueron muy amables, pues eran conscientes que si no fuera por la ayuda de ese extraño sus vidas se  hubieran truncado por completo.

A la mañana siguiente el padre de la familia ofreció la mano de una de sus hijas, pues pensaba que era lo menos que podía hacer tras el enorme favor, dijo al muchacho que eligiera a una de sus hijas para desposarla, él se sintió muy halagado por la oferta, pero no veía justo que teniendo ese aspecto desposara a una de las tres chicas. El padre siguió insistiendo en que cualquiera de las tres estaría encantada, aunque realmente las dos hijas mayores repudiaban la idea. Sin embargo la pequeña se ofreció a casarse con él, pues tras la charla que tuvieron a la noche vio que era una buena persona. Entonces la chica propuso que  cuando acabara de realizar su penitencia, volviera a la casa y pensarían si querían casarse o no. 

El que la hija pequeña reaccionara así gustó mucho al muchacho por lo que entregó un trébol de adorno que llevaba, el cual partió por la mitad, y le dijo que se quedara una de las partes, que cuando volviera a la casa, le entregaría la otra mitad, y decidirían qué hacer.

El niño quiso continuar la penitencia junto con el joven, pero este le dijo que no podría ser posible, pues tenía que seguir sólo, pero si quería ayudarle, la mejor manera de hacerlo era plantando un árbol cada día. No era lo que niño tenía en mente cuando decidió ayudarlo, pero aceptó y eso fue lo que hizo.
El joven siguió haciendo lo mismo durante el tiempo que le quedaba de reto, ayudaba a la gente, a cambio ellos plantaban árboles. Mientras ese tiempo iba escondiendo dinero por los lugares, hacía mercaderías usando a otra gente en su lugar, para seguir creando riquezas.

Por fin llegaba el gran día, se iba acabar el reto. Pudo conseguir un caballo, con el que pudo llegar al lugar que había acordado encontrarse el leprechaun y él. Al duende le sorprendió ver que durante todo ese tiempo fue capaz de cumplir todas las condiciones que estableció, aunque lo que lo que realmente le cabreaba era el no tener un guardián para su vasija, y encima había perdido gran parte de su tesoro.

Como había conseguido ganar al leprechaun el joven muchacho podía quedarse todas las riquezas que había ido creando a lo largo de todo ese tiempo. Pero antes de irse el chico le dijo al duende que utilizara su magia y le devolviera el aspecto que tenía cuando se conocieron hace seis años. 

Cuando el duende se fue, el muchacho se montó en su caballo, fue asearse, comprarse ropaje nuevo y perfumarse. Se dirigió a la casa del hombre que ayudó con el hermoso carruaje que compró en sus inicios y se presentó allí. Las hijas al ver aquel joven adinerado y con tan buena presencia, salieron corriendo a recibirle. Le trataron realmente bien, pues intentaban a ver si alguna de ellas conseguía captar su atención y poder así irse con él, pero para la sorpresa de todos ese muchacho tan adinerado sacó la mitad de un adorno que tenía forma de trébol, todos los que estaban allí no podían creerse que aquel joven fuera el monstruo que estuvo en su casa tiempo atrás. El muchacho le preguntó a la hija pequeña si seguía pensando en querer casarse con él, y ella aceptó encantada. Ambos se casaron y vivieron felices el resto de sus vidas. 

El joven pensó que había ganado al leprechaun, pero realmente el que ganó con todo el trato fue el duende, pues al ir plantando árboles durante su camino había creado un gran bosque en el cuál podría seguir escondiendo sus tesoros para que nadie los encontrase.

JUSTIFICACIÓN
El cuento folklórico que he adaptado de los hermanos Grimm va dirigido a niños de 5 años.

En este cuento aparecen personajes sobrenaturales, que representan la expresión del acontecer mágico y del deseo del hombre de transformar e influir en el entorno según su voluntad.

A estas edades tienen un dominio de la frase, aprenden muchas palabras nuevas y se inicia en la comprensión de secuencias narrativas y temporales. A la hora de contarle los cuentos les interesa más la trayectoria del personaje que el desenlace en sí. Respecto a la temática le encantan las historias en las que aparezcan personajes y situaciones fantásticas.

Durante esta etapa el sentido del tiempo y la dirección lo tienen más desarrollado, por lo que son capaces de seguir la trama de la historia. Teniendo en cuenta todos estos aspectos pienso que la adaptación del cuento folklórico es adecuada para los niños de estas edades.

Para su uso con niños, la narración debe presentar los acontecimientos de forma cronológica y lineal. Se deben establecer relaciones de causa-efecto entre las acciones.

Nosotros como docentes debemos reivindicar el valor de la literatura folklórica como recurso lúdico y pedagógico, porque conseguimos estimular la fantasía, la lógica, el ritmo, el lenguaje, desarrolla la personalidad, libera miedos y supone un acercamiento al medio físico y social.
A la hora de llevar a cabo mi adaptación he tenido en cuenta el esquema básico del cuento, y el simbolismo de los personajes y los motivos principales que aparecen en la historia. 
Algunos de los cambios que he realizado en mi historia son:
  • El joven abandona la casa familiar porque su padrastro le echa porque es muy egoísta, mientras que en el cuento original abandona la casa porque sus hermanos le echan de allí.
  • En vez de encontrarse al diablo encuentra a un duende, más concretamente un leprechaun.
  • El muchacho en esta adaptación se llama Liam, lo que facilitará a los niños seguir mejor la historia.
  • Las condiciones del trato son muy parecidas a las originales, el único cambio es que nuestro protagonista en vez de no poder rezar, lo que tiene que hacer es plantar árboles.
  • La duración del trato.
  • Cuando llega al granero se encuentra a un niño en vez de a una persona mayor.
  • El obsequio que se entregan los jóvenes para acordar el matrimonio en un futuro es un adorno con forma de trébol, en vez de un anillo.
  • En el final he suprimido el que las hermanas mueren, porque en esta adaptación no es un dato muy relevante.

BIBLIOGRAFÍA
Pelegrín, A. (2004). La aventura de oir: cuentos tradicionales y literatura infantil. Madrid: ANAYA
Szechet, V. (2015). Características Evolutivas. EducaciónInicial.com. Recuperado de: http://www.educacioninicial.com/EI/contenidos/00/0500/535.ASP 
Apuntes Bloque 2 de Literatura Infantil CSEU La Salle
Propp, V. (2011). Morfología del cuento. Madrid: Fundamentos.

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