En esta entrada tengo la oportunidad de crear tres textos breves para niños, utilizando diferentes estrategias que aparecen en la teoría. Cada texto debe corresponde a un género (prosa, verso y dramático).
Los textos van dirigidos para niños de tres años. He elegido esta edad porque en esta etapa empiezan a desarrollar su lenguaje oral, percibe relación de palabras e imágenes, distingue el ritmo y sonido de las palabras, comienza a desarrollar su sentido de la narración. Con tres años a los niños les interesa más la trayectoria de un personaje que el argumento en sí, tienden a identificarse con los personajes.
Tanto en la prosa como en el estilo dramático los textos tienen un desenlace feliz, un estilo sencillo, no se abusa de diminutivos, el vocabulario es acorde a su edad y el lenguaje es simple.
La dramatización es un recurso fundamental e inexcusable que desarrolla una gran cantidad de capacidades en el niño. Pero a veces nos resulta complicado encontrar fragmentos que puedan ser representados. Por ello, lo más adecuado es crear pequeñas obras personalizadas, en ocasiones las creará el maestro y en otras se realizará con la ayuda de los alumnos.
A continuación, presentaré el texto creado. He utilizado la técnica del dibujo, donde solamente hay que mirar una ilustración, que conjuntamente toda la clase empezará a idear qué hacen los personajes, dónde están, quiénes pueden ser… e inventar la historia.
La imagen que mostraría para inspirar las ideas de los alumnos sería la siguiente.
Un ejemplo de posible historia que surgiría y que a mí se me ha ocurrido es:
Narrador: Había una vez, un conejo muy trabajador que vivía junto a miles de compañeros en una profunda madriguera en la pradera. Muy de mañana salían a recoger hojas y todo lo que encontraban, para llevarlo a casa. Cuando salía el conejo siempre se separaba del resto de sus compañeros y viajaba solo por la pradera. Su curiosidad le provocó varios sustos, una vez se encontró con un grupo de furiosas abejas, que lo atacaron, haciéndolo correr y refugiarse en un tronco, luego cayó en la red de una peligrosa araña, salvándose de milagro y por último se encontró con un zorro que muy hambriento lo persiguió por toda la pradera. Por más que sus compañeras lo regañaban, él no hacía ni caso. Un día, encontró a unos enormes animales de larga nariz y de patas inmensas, muy asustado el conejo regresó a la madriguera.
Conejo: he visto un animal muy raro, tiene orejas enormes, una nariz muy larga y es grandísimo.
Compañeros: esos animales se llaman elefantes, debes tener mucho cuidado y no molestarlos.
Narrador: Una mañana después de recolectar, sin darse cuenta el conejo no sabía dónde estaba. Se asustó tanto que empezó a llorar. De pronto apareció un elefante
Elefante: ¿qué te pasa?
Narrador: Una mañana después de recolectar, sin darse cuenta el conejo no sabía dónde estaba. Se asustó tanto que empezó a llorar. De pronto apareció un elefante
Elefante: ¿qué te pasa?
Conejo: ¡estoy perdido, no se volver a casa!
Elefante: tranquilo yo también me he perdido, si quieres yo te ayudo a encontrar tu casa y tú a mi manada.
Conejo: me gusta tu idea. Acepto el trato.
Narrador: El elefante bajó su trompa y el conejo subió por ella hasta su cabeza. Anduvieron mucho por toda la pradera, hasta que por fin encontraron la madriguera.
Conejo: ¡ahí está mi madriguera! ¡Los hemos encontrado!
Narrador: Sus compañeros se pusieron muy contentos al verla. Les contó todo lo que le había pasado
Conejo: tenemos que ayudar al elefante a encontrar su manada, pues él ha sido quien me ha ayudado a volver a casa.
Narrador: El elefante bajó su trompa y el conejo subió por ella hasta su cabeza. Anduvieron mucho por toda la pradera, hasta que por fin encontraron la madriguera.
Conejo: ¡ahí está mi madriguera! ¡Los hemos encontrado!
Narrador: Sus compañeros se pusieron muy contentos al verla. Les contó todo lo que le había pasado
Conejo: tenemos que ayudar al elefante a encontrar su manada, pues él ha sido quien me ha ayudado a volver a casa.
Compañeros: ¡por supuesto! Nosotros te ayudaremos.
Narrador: Después de andar horas y horas, en un lugar muy apartado de la pradera, a la sombra de unos árboles había un grupo de elefantes, ¡era la manada que estaban buscando! El solitario elefante salió corriendo a encontrarse con ellos.
Manada: ¿dónde te habías metido? estábamos muy preocupados por ti.
Narrador: Después de andar horas y horas, en un lugar muy apartado de la pradera, a la sombra de unos árboles había un grupo de elefantes, ¡era la manada que estaban buscando! El solitario elefante salió corriendo a encontrarse con ellos.
Manada: ¿dónde te habías metido? estábamos muy preocupados por ti.
Elefante: me distraje viendo a los conejos, y cuando me di cuenta me había perdido. Pero gracias a su ayuda he conseguido encontraros.
Narrador: Debido a que ambos animales se ayudaron mutuamente decidieron crear un pacto de amistad, a pesar de la gran diferencia de tamaños.
Narrador: Debido a que ambos animales se ayudaron mutuamente decidieron crear un pacto de amistad, a pesar de la gran diferencia de tamaños.
Cuando llevemos a cabo la dramatización tendremos en cuenta el número de alumnos para repartir los personajes. Imaginemos que tenemos un aula formado por 20 alumnos, los papeles podríamos repartirlos en:
- Un conejo
- Un elefante
- Cinco conejos (manada)
- Cinco elefantes (manada)
- Seis abejas
- Una araña
- Un zorro
La creación del verso es una estrategia sencilla de realizar con los alumnos, pues no necesita rimar, y este descubrimiento libera el verso para llenarlo de verdadera función poética. La técnica utilizada para su elaboración ha sido la recreación de poemas. He buscado un poema cortito de Gloria Fuertes, titulado “Chupilandia”, he cambiado los sujetos del poema por otras palabras, en este caso por elementos de la ciudad, y los dulces por la comida favorita de los niños. Para llevar a cabo esta técnica me ha ayudado mi vecino de tres añitos, que ha sido quien me ha dado la idea de cambiar los sustantivos por los elementos ya mencionados. El resultado ha sido el siguiente:
El suelo de la ciudad olía a palomitas,
los rascacielos de lacasitos,
las aceras de regaliz,
buzones de maíz,
y los puentes de galletas.
De hamburguesas las farolas,
y de pizzas las señales,
los autobuses de sandía
y de caramelos los bares.
Los coches son de salchichas,
y los aviones de macarrones.
Los parques de pistachos,
el colegio de patata,
los cines de gelatina,
y las fuentes de horchata.
Ciudad de comida
¡Qué atracón!
Por último y no menos importante, hablaré de la prosa. La prosa es el género más similar al uso lingüístico habitual y la manera más habitual de crear literatura. Cualquier alumno de Educación Infantil habrá inventado alguna historia o cuento individualmente, por lo que se sentirá cómodo trabajando con ella.
La estrategia elegida para este género, y que me ha ayudado a no tener la sensación del folio en blanco, ha sido la estructuración de un cuento en otro espacio. Me costó decidirme entre todas las técnicas que hay, pero esta en concreto me pareció divertida, pues podemos darle un giro bastante drástico a las historias que ya conocemos.
Me imaginé por un momento como podría ser la historia de Hansel y Gretel, si hubiera ocurrido en el pleno siglo XXI, y ni más ni menos que en New York, capital de la moda.
¿Os apetece descubrirlo? Pues echar un vistazo.
A la hora de realizar el libro he tenido en cuenta que a estas edades ya pueden leer un libro ellos solos, no necesitan que el adulto se lo explique, se lo imaginan. Las características que tiene el libro creado es que las imágenes cuentan la historia, hay un predominio de la imagen sobre el texto y se usa mucho el color. El texto que aparece es para ser leído por un adulto. Sus temas favoritos a estas edades son de animales o de niños en quien se pueden reconocer, de ahí mi elección del cuento.
Para la elaboración del libro he utilizado los siguientes materiales:
- Goma eva
- Imágenes de whatsapp
- Álbum de fotos
- Cola infantil
- Tijeras
- Pegatinas
Me ha parecido una actividad bastante creativa para realizar con los alumnos. El tener que elaborar nosotros mismos el libro, me ha parecido buena idea, aunque al principio estaba un poco perdida, pues no sabía cómo hacerle. Pero después de darme muchos paseos por las tiendas para coger ideas se me ocurrió hacerlo así.
A la hora de hacerlo con los niños podrían ser ellos mismos los que dibujen las imágenes. Es decir, forrar nosotros el libro, pero el contenido que lo realicen los alumnos.

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